sábado 18 de abril de 2009
Despues de mucho tiempo.
domingo 19 de octubre de 2008
El espíritu anacrónico de mayo del 68. [Algo viejo que encontré.]
Es mayo de 2008, la Universidad Nacional de Colombia completa seis semanas de paro, y pareciera una simple coincidencia que justo hace cuarenta años atrás sucediera algo en cierta medida similar, en Francia: El mes utópico de mayo del 68; Esta efeméride es celebrada por muchos con orgullo debido al éxito alcanzado por los estudiantes de aquella época, quienes con su lema de la imaginación al poder lograron en su momento sacudir las bases de la tradicional cultura europea, aportando nuevos paradigmas en lo referente al deber de los jóvenes de intervenir en la política. Sus repercusiones se sienten aún hoy, cuando este fenómeno se ha convertido en un referente obligado para todos aquellos que buscan reivindicar por medio de la protesta sus derechos y sus ideas; tal como sucede en las universidades públicas de Colombia en las que año tras año se emulan aquellas prácticas revolucionarias, muchas veces de forma anacrónica y extremista, lo que en última instancia se resume en una revuelta que genera apatía, repudio y odios ante una sociedad cansada de tanta violencia.
Es por esto que pienso que tales manifestaciones deberían ser válidas en la medida en que respeten las vías institucionales y no se tornen violentas, caso contrario es inevitable que pierdan su carácter deliberativo ante una opinión pública poco participativa y apática. Es por este motivo que justo hoy, cuarenta años después del aclamado Mes Utópico, se hace necesario contemplar otras alternativas de protesta más acordes con nuestra realidad socio-política, propuestas que se acomoden a nuestra cultura política.
viernes 19 de septiembre de 2008
cita de la semana
Joseph Conrad
LA COMUNICACIÓN PERSUASIVA
En cuanto a la definición de persuasión se afirma que es una clase de comunicación cuyo efecto puede ser, o bien crear opiniones y actitudes donde no existían, o incrementar o disminuir las actitudes preexistentes, o bien desplazar las opiniones desde una posición hasta su opuesto. Por lo tanto, la persuasión es, en palabras de D’adamo, “una comunicación intencionada, premeditada, con objetivos concientes, preestablecidos y específicos cuyo efecto es la creación, disminución, aumento o conversión de opiniones, actitudes y/o conductas” D’adamo.(2007:42). Ahora bien, a lo largo de las últimas décadas la forma de concebir la comunicación persuasiva ha ido transformándose, dicho proceso se manifiesta principalmente en la transición que se da de las sociedades de masas a las sociedades contemporáneas, hecho que se explicará a continuación.
De la sociedad de masas a la sociedad contemporánea
“Desde principios del siglo XX hasta finales de la década de 1930, se consideraba que los medios ejercían una poderosa influencia sobre las actitudes y las conductas de la población […] El receptor de la comunicación era comprendido como un ser pasivo que solo responde a los estímulos de manera mecánica, prevaleciendo el modelo conductista de “un estímulo externo-una respuesta” D’ Adamo.
El viejo paradigma predominante de principios de siglo XX se caracterizaba por el modelo hipodérmico de la comunicación de masas, que consistía básicamente en creer que los medios ejercía un poder absoluto capaz de manipular por completo a una audiencia “pasiva, homogénea y masificada, sin capacidad de respuesta personal a los mensajes” (29). Tal modelo se justificaba y era lógico porque partía de la idea de la sociedad de masas que reinaba en las ciencias sociales de la época, por lo tanto el concepto de comunicación persuasiva llegó a ser entendido bajo la lupa del modelo conductista del estímulo-respuesta. Esta lógica hacía creer que cualquier mensaje “adecuadamente presentado por os medios puede tener un efecto de persuasión instantáneo y masivo en receptores sumamente vulnerables a la influencia” (30). Este modelo fallaba al subestimar de forma excesiva al receptor del discurso, dándole un valor mucho mayor al emisor del mensaje. Sin embargo tal modelo fue revaluado y perdió contundencia a medida que los investigadores en comunicación volcaron su mirada hacia el receptor, partiendo de cuestionar los principios que regían el modelo del impacto directo; es de esta manera como se dio la transición de dicho modelo a otros, como por ejemplo el de los efectos mínimos o limitados, que se ubica en el otro extremo de la relación emisor-receptor.
Resulta importante en esta transición el estudio hecho por Cantril sobre el impacto que tuvo la transmisión del programa radial de Orson Welles, llamado la invasión desde Marte. Este estudio demostró que no todos los oyentes del programa fueron persuadidos de que había una invasión marciana, de allí surgieron ciertas preguntas que apuntaban a comprender por qué el mensaje no había sido 100% efectivo. Quedó claro que este receptor es capaz de pensar por si solo y que su reacción ante la emisión de un mensaje transmitido a través de un medio de comunicación no era necesariamente la que este medio esperaba; Ante esto surgieron nuevos campos de investigación en los que el papel del receptor adquirió un valor preponderante, ya que como lo demostró el estudio de Cantril, este es un ser que posee una capacidad crítica[1] que permite que los mensajes emitidos sean analizados, contrastados y cuestionados antes de ser aceptados. Esta tendencia de volver la mirada al receptor rompe con aquel paradigma dominante de principios del siglo XX, y da una nueva perspectiva en la que de cierto modo se le concede a aquel la capacidad de no digerir por completo las intencionalidades implícitas del discurso dentro del mensaje.
El modelo contrario al del impacto directo consistía en el de los efectos mínimos o limitados, que también se iba a un extremo, esta vez no al de conceder todo el poder al emisor, sino al receptor. Por lo tanto los teóricos del modelo comienzan a reconocer que los medios masivos alcanzan a los individuos que tienen “actitudes, prejuicios, creencias y predisposiciones anteriores –positivas o negativas- hacia las proposiciones y objetos tratados en los mensajes que influirán en la decodificación que las personas hagan de esas comunicaciones que reciben con posteridad” (42). Por lo tanto lo que se afirma es que los medios no harían mucho más que reforzar las actitudes ya existentes en los individuos.
Sin embargo, como lo afirma D’adamo, con la consolidación de la televisión en una escala superior dentro de los medios de comunicación, y con la confluencia de otros factores de tipo social, cultural y político, este modelo se pone en tela de juicio. Durante algún tiempo se consideró que dentro de los efectos mínimos se daba un proceso escalonado en la forma de transmitir los mensajes al receptor, esto se enmarcó en el modelo del two step flow, en el que la información de los medios pasaba a los lideres de opinión de cierto grupo social, y estos se encargaban de ser la principal fuente de información de los votantes, elemento que reforzaba la teoría del impacto limitado de los medios de comunicación el la formación de opinión pública. Ahora, como lo demuestra el estudio de Dautrich y Hartley (1999) el poder de los lideres de opinión se ha transferido a los medios y a los presentadores de noticias –two step media flow-. Por otro lado, políticamente se ha visto un debilitamiento de la homogeneidad política de los grupos primarios, lo que guía a los individuos a tener convicciones más individuales; además la crisis de los partidos políticos ha hecho que el voto de clivaje se haya modificado por el de opinión, es decir que las personas ya no se ven comprometidas ni identificadas con el partido. Socialmente se nota que los nuevos problemas sociales “cortan de manera más transversal los grupos sociales, lo que significa que los votantes provienen de familias, agrupaciones y lugares de trabajo menos homogéneos en sus creencias y preferencias políticas” (D’adamo. 2007: 52).
Todos estos cambios que han sufrido las formas de ver la comunicación persuasiva en la sociedad de masas y contemporánea, demuestran que el proceso comunicativo –emisor-receptor- es mas complejo que el solo hecho de decir que es lineal.
Elementos y técnicas para una persuasión efectiva
Según el capitulo La comunicación persuasiva, del texto de D’adamo es posible hacer una distinción de varios elementos importantes que se deben tener en cuenta a la hora de producir un mensaje persuasivo, dichos elementos son la fuente, el mensaje, la audiencia y el canal. De cada uno de estos elementos se afirma lo siguiente:
En cuanto a la fuente del mensaje, es decir el emisor, se parte de afirmar que los individuos aceptan o rechazan un mensaje en función de quién es la persona que lo enuncia, siendo la variable credibilidad la que más impacto tiene sobre la posibilidad de generar el cambio de actitud. La credibilidad depende de tres factores principales que son la competencia que tiene el emisor -¿qué tan competente es en el tema?-, la habilidad que tiene para transmitir el mensaje y la experiencia que demuestra tener sobre el tema; a estos se les suma un cuarto factor denominado la confiabilidad, y consiste básicamente en la capacidad que tiene el comunicador para reflejarse sincero, desinteresado y honrado hacia los receptores, encubriendo así su intencionalidad de persuadir.
También es de gran importancia la variable del atractivo; ya que cómo afirma D’adamo, “los comunicadores atractivos físicamente resultan mas persuasivos que quienes no lo son” (64). Aunque es necesario enfatizar que el atractivo no solo es físico, también depende de la familiaridad, simpatía y la similitud que el receptor percibe que existe entre él y el emisor del mensaje.
Sobre el mensaje hay tres elementos importantes que son el contenido, el estilo y la estructura. En cuanto al contenido se afirma que debe ser comprensible, sin un exceso de cantidad de argumentos y que tenga apelaciones emocionales positivas –como la satisfacción- y negativas –como el miedo-. De la estructura se dice que el momento de desvelar la fuente es muy variable según el caso, pero se sostiene que los efectos de primacía funcionan mejor frente a problemas complejos que son de interés para la audiencia, mientras que los de recencia son favorables cuando se plantean cuestiones simples de interés relativo en los receptores. Por último, el estilo de presentación del mensaje es exitoso cuando el emisor es fluido en su discurso, cuando tiene coherencia, y cuando su discurso no tiene muletillas o inseguridades, también cuando las expresiones no verbales como el tono de la voz y el movimiento del cuerpo dan muestra de seguridad por parte del emisor.
En lo que tiene que ver con la audiencia, D’adamo sostiene que la efectividad de la persuasión varía según la audiencia a la que se dirige el emisor; una audiencia con altos niveles cognitivos sobre el tema entenderá mejor el mensaje, pero las personas inteligentes tienen más confianza en sus propias habilidades críticas y por eso negociarán más el contenido del mensaje, mientras que las personas con niveles cognitivos mas bajos, pese a que no comprendan del todo el mensaje, el efecto persuasivo puede ser positivo, pero no necesariamente se da, ya que esa ignorancia del tema se traduce en desinterés por el mismo. También el papel de la autoestima es importante, el autor afirma que “las personas con baja autoestima atienden y aprender menos de las comunicaciones, por lo que son menos susceptibles a la comunicación persuasiva” (71).
Sobre el canal se dice que la efectividad de cada medio depende de una variedad de factores, pero que, según los estudios de Yale “los diferentes medios que pueden ser utilizados para transmitir un mensaje producen distintos efectos” (71). Por ejemplo, los medios impresos permiten una mejor comprensión de los mensajes complejos, mientras que las presentaciones audiovisuales favorecen al entendimiento de los mensajes simples.
[1]La capacidad crítica de la que hablaba Cantril, consistía en la “capacidad para valorar el estímulo y comprender sus características inherentes” (36).
miércoles 30 de julio de 2008
Crisis del Estado-Nación y nuevas lógicas de la globalización: Terrorismo e Integración
“Las fronteras, concebidas como los principales límites espaciales de la vida moderna, se han vuelto cada vez más problemáticas en una época de globalización intensificada. Por consiguiente, la soberanía, el poder del Estado y la territorialidad se encuentran hoy en día en una relación más compleja que en la época durante la cual se forjaba el moderno Estado-nación.” (Held, 2002. XLI)
La muerte de Raúl Reyes a escasos dos kilómetros del límite fronterizo entre Colombia y Ecuador se convirtió en el florero de Llorente que aceleró un conflicto incubado tiempo atrás entre los países vecinos. El bloque económico-ideológico que se ha conformado entre Venezuela, Ecuador y Nicaragua, se presenta hostil hacia Colombia debido a las divergencias políticas en lo referente a las relaciones bilaterales, al intervencionismo y a la cooperación de este último con EEUU. Era evidente que ante esta coyuntura la región entrara en contradicciones y se polarizaran mucho más las posturas de cada actor. Los presupuestos de este enfrentamiento encuentran asidero en la creciente escalada de enfrentamientos entre los presidentes Álvaro Uribe y Hugo Chávez, reflejados en la frustrada mediación venezolana para lograr un canje humanitario en Colombia; en la política de seguridad democrática y mano dura del gobierno Uribe contra las Farc; en la laxitud de Chávez frente a los grupos insurgentes colombianos, y en los problemas fronterizos.
Dejando de lado el conflicto interno colombiano este trabajo se encargará de analizar temas referentes a la integración regional, a las ideologías y políticas de los actores enfrentados –lucha contra el terrorismo-, y a la inferencia de la actual coyuntura en estos procesos, teniendo en cuenta que estos son fruto de un proceso de globalización que se ha acelerado durante las últimas décadas y que está acompañado de una crisis del Estado-nación.
Fronteras y Soberanía de los Estados nacionales
El sustento ideológico tradicional de la soberanía del Estado Moderno ha venido sufriendo una serie de cambios que obedecen a nuevas dinámicas mundiales; por una parte el surgimiento de enormes transnacionales y corporaciones que manejan flujos de capital por encima del Estado le resta a este cuotas enormes de soberanía; además existen otros fenómenos recientes como lo son la lucha por el terrorismo y la creación de organizaciones internacionales como
En el caso de la crisis fronteriza colombo-ecuatoriana se pueden percibir dos realidades antagónicas: por una parte es posible evidenciar la permeabilización y el debilitamiento de las fronteras por grupos al margen de la ley que se mueven libremente en la zona, lo que demuestra la fragilidad de los límites fronterizos de ambos Estados; y por otra parte se observa la gravedad que existe cuando un Estado viola la frontera de otro. Sin embargo el uso que se le de a las fronteras tiene una carga política importante: al ser Ecuador un país que se opone a las políticas guerreristas del gobierno colombiano hechos como estos dan pie para llevar a cabo una estrategia discursiva en la que el hecho se magnifica hasta el punto de afectar las relaciones, no solo bilaterales, sino con terceros actores estatales como Venezuela y Nicaragua. Caso contrario las denuncias del gobierno colombiano a la laxitud del gobierno de Rafael Correa con las Farc se convierte en otro tipo de estrategia política en la que se crea un discurso anti terrorista. Recapitulando se puede observar que, pese a las debilidades que poseen los Estados para mantener un dominio fronterizo eficaz, su importancia a nivel internacional es fundamental, tanto así que este hecho fue presentado ante
Terrorismo y Soberanía
Al hablar de la lucha antiterrorista es necesario hacer una precisión con el fin de comprender mejor cuál es el discurso que utiliza el gobierno colombiano para sostener su postura frente al problema fronterizo. El fenómeno de la lucha contra el terrorismo encontró su punto de ebullición con el atentado a las torres gemelas el 11 de septiembre de
Pese a este discurso ideológico las fronteras siguen siendo un componente primordial del Estado – Nación, y por esta razón es tan importante entender la gravedad de los hechos del primero de marzo, en los cuales el conflicto interno colombiano traspasó los límites para volverse un problema local que afecta a nuestros vecinos más próximos.
Crisis de los Estados - Nacionales
Junto con el conflicto de las fronteras y la soberanía del Estado, existen otro tipo de elementos que permiten hablar de una crisis del actual Estado-nación, que para algunos teóricos es algo inminente y acelerado -hiperglobalistas-, para otros es más una crisis magnificada -escépticos-, y para David Held es algo evidente que obliga a los Estados contemporáneos a llevar a cabo una reingeniería que les permita adaptarse al nuevo contexto internacional; “Incluso en donde la soberanía todavía se mantiene intacta, los Estados ya no conservan el mando único de lo que acontece dentro de sus propias fronteras territoriales, si es que alguna vez lo tuvieron” (Held, 2002. XXXIX). Comprender esta crisis es importante debido a que esta nueva dinámica explica muchas cosas del conflicto Colombiano y de las tensiones existentes en Latinoamérica que impiden hablar de una integración a corto plazo, por este motivo a continuación se tratará e explicar brevemente en qué consiste este fenómeno.
El Estado-nación debe entenderse por dos vías: el concepto de Estado hace alusión a una organización en la que existe un gobierno central único que ejerce la soberanía, una población, y un territorio relativamente bien definido. Por otro lado la nación hace referencia a un concepto abstracto, a un grupo de personas que comparten una experiencia histórica, la idea de un porvenir compartido o la esperanza de un bien común. Y mas específicamente con grupos humanos identificado por características culturales.
Partiendo de esta definición puede encontrarse su origen en Europa, en el siglo XV y desde allí emprende un largo camino de expansión por todo el mundo como modelo de organización política, su proceso de implantación no se da de una manera pareja. Se puede hablar de algunos casos donde fue el Estado el creador de la nación, siendo aquellos entes dentro de los cuales, gradualmente la autoridad política central se dio a la tarea de forjar un sentido de identidad nacional, dentro de un grupo de gente que se encontraba viviendo en el mismo marco fronterizo.
Es a partir de lo anterior, que se pueden encontrar las principales diferencias entre el Estado-Nación europeo y el Estado-Nación latinoamericano: Como primera y tal vez como la más sobresaliente diferencia, está el hecho de que el Estado en su más pura expresión implica como ya se ha mencionado antes, la existencia de una nación, como unidad cultural y social. Y es precisamente éste, el vació existente en dicha región llamada Latinoamérica; lo cual puede ser explicado a través de su proceso histórico, estableciendo como punto de partida la colonización de europeos, dando paso luego a la implantación por cierto, arbitraria de sus modelos occidentales; como es el caso del mismo Estado-Nación.
Partiendo de esta realidad es posible afirmar que en Latinoamérica no existe una nación, ya que dicho proceso de colonización desconoció el tejido o la construcción cultural allí existente. Es posible también a partir de este planteamiento, explicar por qué en el transcurso del proceso histórico el desarrollo de esta zona ha sido lento y en la mayoría de los casos ha fracasado; siendo su causante, la no congruencia entre los contextos tanto sociales, como económicos y políticos de quienes implantan los modelos y quienes los reciben.
De forma interna vemos como la inestabilidad gubernamental reflejada en gobiernos populistas, se vuelcan a formas de gobierno autoritarias que impiden la consolidación de una democracia estable, generando una ruptura en la sociedad. Hecho que genera división entre las diferentes fuerzas de poder en el Estado; reflejada además en el nacimiento de otros factores reales de poder (como grupos narcotraficantes, guerrillas populares, crimen organizado y otras organizaciones supraestatales establecidas de forma legal) que ponen en jaque las decisiones del Estado, el control de su soberanía y el monopolio de las armas. Además estas crisis internas se manifiestan en un marco mucho más amplio: las crisis de los Estados nacionales latinoamericanos son en gran medida las causantes de la fragmentación del subcontinente y las que impiden que se lleven a cabo verdaderos procesos de integración. A continuación se hará un diagnóstico de dichos proceso latinoamericanos que permitan comprender por qué es tan difícil integrar a la región económica y políticamente.
Debilidades en los procesos de integración latinoamericanos.
Los procesos de integración en América Latina, y en especial, de América del Sur, están en crisis. Aunque no hay un proceso de fragmentación acelerada de la región, sucesos como el de Raúl Reyes desestabilizan y agudizan los antagonismos en el vecindario. Aún no existe un consenso económico, ni mucho menos político-ideológico que sirva como motor de la integración regional, estamos ante un continente que, aunque no presenta conflictos culturales, religiosos ni étnicos, no ha logrado integrarse, tal vez debido a la juventud e inexperiencia de sus países, que aún no han logrado dejar de lado sus diferencias para entrar en una nueva lógica política, la que Duverger denomina como la civitas armoniosa.
Maurice Duverger trata el tema de la integración en su libro “introducción a la política”, para él la integración es “el proceso de unificación de una sociedad, que tiende a convertirla en una civitas armoniosa, basada en un orden que cada uno de sus miembros siente como tal. […] unificar a una sociedad es, ante todo, suprimir los antagonismos que la dividen y poner fin a las luchas que la desgarran.” (Duverger, 1983. 205) Dentro del análisis que Duverger hace acerca de la integración se pueden distinguir 4 ejes temáticos fundamentales para que este anhelo se de. Por un lado encontramos el compromiso, por otro la solidaridad, la educación y el progreso técnico.
Sin embargo esta es una visión idealista de la política. En la práctica observamos que la divergencia existente entre los diversos países latinoamericanos fragmenta cualquier tipo de avance que busque conformar bloques, máxime cuando existe un país que propone un tipo de integración ideológico-política antiestadounidense; La tradición latinoamericana de dependencia con Estados Unidos persiste aún, y se evidencia en la proliferación de tratados bilaterales, desde la firma del TLC mexicano, hasta las iniciativas peruanas y colombianas para consolidar un tratado con EEUU.
El principal exponente de un claro proceso de integración económica y política es
La salida de Venezuela de
Sin lugar a dudas es Venezuela el agente suramericano con más perfil político, su postura antiamericana y prosocialista genera dudas en gran parte de la región, su forma arbitraria de hacer política, de una manera cada vez mas agresiva y alejada de la diplomacia tradicional, lejos de unir a la región, lo que ha hecho es generar apatías y resquemores entre los vecinos. Además, los últimos hechos en los que se ha demostrado un abierto intervencionismo en la lucha antiterrorista del gobierno colombiano han aumentado la tensión en la zona andina A esto hay que sumar la cooperación de Nicaragua y Ecuador en contra del gobierno de Colombia.
La cumbre de Rio, mas allá de su impacto mediático, ha dejado muchas cosas pendientes, pero tal vez su mayor logro radica en que se utilizó la diplomacia, que en palabras de Álvaro Uribe es una farsa: "Yo no nací para la política. Esto tiene mucho de farsa. Y también la diplomacia". El uso de las vías tradicionales permitirá que se celebre una cumbre binacional en los próximos días, y ha logrado también distensionar un poco los conflictos bilaterales y los problemas fronterizos, habrá que esperar para ver que nuevos eventos se vislumbran en este proceso integracionista. Sería bueno finalizar este breve análisis de los procesos actuales de integración con un aparte del ensayo escrito por Luz María Vicarte-Mayer:
“No es posible que siendo América Latina un área de cerca de 20 millones de kilómetros cuadrados - lo que significa un territorio dos veces más grande que el de Estados Unidos y 16 veces más grande que el de
La importancia de la coyuntura generada por el asesinato de Raúl Reyes no radica solo en una violación de las fronteras y del DIH, estos hechos solo son, como se dijo anteriormente, el florero de Llorente o la piedra de toque que logra evidenciar una larga lista de antagonismos existentes en Latinoamérica, principalmente entre los vecinos afectados por el incidente, es decir, entre Colombia, Venezuela, Ecuador y Nicaragua. Este complejo conflicto es sin duda un reflejo de las dinámicas provenientes de la globalización que obligan a los Estados a unirse en bloques económicos y políticos, y a internacionalizar sus conflictos internos -Colombia-. Este fenómeno también se evidencia en la crisis fronteriza y de soberanía de los Estados y en los nuevos discursos predominantes dentro del contexto internacional como el del antiterrorismo y el antiimperialismo.
Bibliografía:
Huntington, Samuel. El choque de las civilizaciones. España. Paidós. 2005
Held, David. Transformaciones globales. México. Oxford. 2002
Cibergrafía:
Integración Latinoamericana ¿Cambio o repliegue?. Revista Nueva Sociedad Nº 113 Mayo- Junio de 1991, ISSN: 0251-3552, www.nuso.org
“Apuntes Para una Unión Política Andina.”. Iván Kraljevic. Cochabamba, 23 de Noviembre de 2000. Luz María Vicarte-Mayer:
“Potenciales focos de conflicto bélico en América del Sur.”. Carlos Malamud. ARI Nº 27/2008 - 05/03/2008. www.realinstitutoelcano.com
sábado 31 de mayo de 2008
Sobre La falsa rebeldía
Este escrito tendrá como punto de partida el documento Contracultura y underground, el cual es una adaptación de una conferencia dictada por el profesor Víctor Peñuela. El propósito de este escrito es dar respuesta a las preguntas anteriormente citadas y además, hacer una crítica sobre aquella tendencia de relacionar lo underground y la contracultura con el mundo hedonista y narcisita, propio de la posmodernidad. En primera instancia es preciso definir qué entiende el autor del texto por estos conceptos.
Es común que los conceptos de underground y contracultura tiendan a confundirse, debido a que éstos poseen algunas similitudes de fondo que los relaciona entre sí, sin embargo entre ambos existen varias diferencias que es preciso especificar;
“Underground y contracultura son dos términos que tienden a confundirse. En realidad, el término underground es más amplio que el de contracultura. […] La contracultura significa un momento de entusiasmo underground; la concepción o cristalización cultural de una actitud que recorre los tiempos y traspasa las fronteras, desconfiando siempre de la razón y los poderes públicos, y al mismo tiempo enfatizando la importancia de lo más privado (el cuerpo, la vida) y lo más público (la naturaleza).” (Peñuela. 1997. 25)
Esta primera aproximación a las diferencias conceptuales deja entrever varios aspectos; en primera instancia lo underground es algo más amplio, que abarca una tendencia que se da en todos los tiempos, mientras que la contracultura sólo se manifiesta en momentos específicos de la historia, cuando lo underground se materializa, es por esto que el autor utiliza el ejemplo del hippismo de los años sesenta como paradigma de un movimiento de contracultura.
Por underground entendemos entonces un “pensamiento sin sujeto que circula por todas las épocas y países y se reconoce quizá por un espíritu muy cercano a la tierra, a la vida y a Dios” (1997. 25). El autor enuncia tres aspectos necesarios para comprender este fenómeno: la idea de una solidaridad mundial, la resistencia a sistemas de poder y por último la importancia que se le concede a la vida sobre el pensamiento.
Por el contrario la contracultura como fenómeno materializado se presenta no como una meta a futuro, sino como algo que está aquí y ahora, que obedece a una época determinada, y que está planteado a modo de antiética. En palabras de Ken Goffman, la contracultura se define como “una cultura con un estilo de vida opuesto a la cultura dominante” (Goffman. 2004. 59). Sin embargo de entrada se encuentran diferentes cuestiones difíciles de resolver, ¿cuál es la cultura dominante?, ¿la contracultura entonces no puede ser tradicional o no puede retomar elementos clásicos?, ¿debe estar la contracultura en el plano de lo nuevo?
Rebeldía y pensamiento underground
Hay un punto donde convergen ambos conceptos de forma armónica; la rebeldía debe estar de la mano de lo underground, este concepto presenta muchas ambigüedades ya que puede ser interpretado de diversas maneras; para la generación de jóvenes que crecieron viendo RBD en sus casas este concepto puede haber adquirido una naturaleza opuesta a lo que puede entender una persona religiosa del mismo. Esta actitud, la del rebelde, es el principal alimento del que se nutre lo underground, materializado en lo contracultural.
Debido a lo anterior entonces, este trabajo se enfocará de aquí en adelante en tratar de exponer por qué si se puede ser rebelde, o tener un pensamiento underground, en el seno de la sociedad y del espectáculo, teniendo claro que esta rebeldía es muy frágil, ya que en cualquier momento se puede perder, es decir que un movimiento que en principio se presenta como contracultural fácilmente puede ser absorbido por el sistema cultural dominante, quedando así despojado de todo contra, siendo subordinado y perdiendo su valor antiético.
El pensamiento underground, o la rebeldía apuntan hacia una actitud individual, es decir, es una postura del individuo frente a la cultura dominante, esto, pienso yo es posible en cualquier momento histórico. Tenemos rebeldes clásicos, aquellos íconos como Prometeo o Jesús, o más modernos, como los personajes de RBD. Todos ellos en un principio se nos presentan como individuos con una actitud rebelde hacia el sistema dominante, pero tal vez la pregunta que deberíamos hacernos es qué tan valiosa es esa actitud para la sociedad en general, es decir, cómo ayuda esa supuesta rebeldía para mejorar y hacer mas digno al ser humano. Por su parte Prometeo nos aportó la ciencia, en manos del fuego; Jesús nos mostró un camino de amor hacia el prójimo y hacia uno mismo, y RBD nos dio…una visión patética de los jóvenes latinoamericanos, dedicados al hedonismo y al narcisismo, RBD con su ejemplo logró que su audiencia, de niveles socioeconómicos inferiores seguramente, se volviera esnobista, wannabe, plástica. El aporte de cada uno de estos íconos de rebeldía ha de ser juzgado por la historia, y de antemano se observa por qué razón Prometeo es inmortal, justo como Jesús, mientras que RBD es efímero.
La verdadera rebeldía: la virtud
Diógenes, el cínico habló en su tiempo de la desfachatez, refiriéndose a aquella actitud que estaba al “margen de las necesidades creadas por la industria, la publicidad y el consumo” (Pañuela. 1997. 18), su propósito era reducir las necesidades al mínimo posible, acercándose a lo natural, y a lo realmente importante. En nuestra época resulta mucho más complicado practicar la desfachatez, debido a la creciente implantación de necesidades ficticias en nuestro diario vivir, desde el celular, hasta el facebook, pasando por todo tipo de implementos, algunos útiles y otros no, que nos hacen más dependientes de lo material, más necesitados.
Sea difícil o no, la desfachatez sólo es una forma de practicar la rebeldía; Jesús era desfachatado, desprendido de lo material, pero por el contrario hay personas que se autoproclaman rebeldes y no son necesariamente desfachatados. El hecho radica en que la desfachatez es un camino para ser rebelde, partiendo de qué visión tenga la persona acerca de lo que es rebelde y lo que no, Es decir, para una adolescente rica puede ser una actitud de rebeldía salir a los bares a derrochar dinero, embriagarse y transgredir las normas de su hogar, sin dejar de ser materialista; entonces esta joven se cree rebelde, y no es desfachatada.
Por lo tanto, la postura que asumo en este texto de lo que es rebeldía va muy de la mano con la virtud, lo que se puede relacionar con aquellos estoicos como Séneca, Cicerón, o Zenón. En un análisis de la historia de occidente se puede observar que la virtud ha tenido una gran importancia, tanto así que
Joseph Heath y Andrew Potter, tienen una visión peyorativa de lo que es un movimiento contracultural, es decir, un pensamiento underground generalizado, para ellos “La contracultura considera la diversión como el acto trasgresor por excelencia. El hedonismo se transforma en una doctrina revolucionaria.” Mas adelante afirman que “Divertirse no es trasgresor, ni socava ningún sistema. De hecho, el hedonismo generalizado entorpece la labor de los movimientos sociales y hace mucho menos atractivos los sacrificios en nombre de la justicia social” (Heath & Potter. 2004. 20) Esto en gran medida refuerza la noción de que la verdadera rebeldía es aquella que va acompañada de la virtud, buscando siempre crear una mejor sociedad.
Hacia una visión propositiva de la rebeldía
En un mundo que se ahoga en sus contradicciones, donde se venera la ciencia, el utilitarismo y la razón, la rebeldía parece condenada a desaparecer; dentro de nuestras sociedades, cada vez mas secularizadas y perdidas en el hervor hedonista es difícil erigir una bandera dedicada a la rebeldía, a la rebeldía propositiva obviamente, y no a ese sofisma de distracción alimentado por el consumo y el espectáculo mediático. Ahora bien, por rebeldía propositiva se entiende aquella que busca crear condiciones mas dignas para la vida en sociedad, es decir, aquella que busca dignificar al ser humano; en un principio esta rebeldía debe ser una actitud individual, un espíritu underground, que en un momento dado puede llegar a convertirse en una contracultura, aunque este no debe ser el móvil de dicha actitud, su finalidad última es modificar la sociedad, y no hacer su contra, ya sea de modo individual o por medio de un movimiento mucho mayor.
Por lo tanto la rebeldía debe ser desfachatada en la medida en que ataque todas las convenciones sociales creadas por el mercado y la publicidad, y como esta gira en torno a la seducción como mecanismo para crear necesidades es posible entrever que la rebeldía desfachatada irá en contra de la mayoría de sensaciones intestinales, y se acercará cada vez más a la virtud.
Bibliografía
Peñuela, Victor. Memorias II congreso de Filosofía. Caldas-Antioquia. 1997. p. 257-290
Heath, Joseph & Potter, Andrew. Rebelarse Vende, el negocio de la contracultura. Madrid, España. Taurus. 2004.
Goffman, Ken. La contracultura a través de los tiempos. Barcelona, España. Anagrama. 2004.
viernes 9 de mayo de 2008
QUÉ SE ENTIENDE POR PROPAGANDA POLÍTICA
“Propaganda es la expresión de una opinión o una acción por individuos o grupos, deliberadamente orientada a influir opiniones o acciones de otros individuos o grupos para unos fines determinados. Daugherty
Tratar de definir lo que es la propaganda puede resultar complicado debido a la diversidad de elementos que convergen en este concepto, sin embargo es posible hacer una aproximación que permita aclarar de forma general qué es la propaganda y cómo funciona. A continuación se desarrollará este tema teniendo como punto de partida el texto de Alejandro Pizarroso, Historia de la propaganda.
El origen del término propaganda se remite al año 1622, en él es instituida de manera definitiva
A diferencia de la definición que se da en el epígrafe de este escrito, donde no se hace claridad en el tipo de opiniones o acciones ni en los fines determinados, la propaganda se enmarca en el campo de las ideologías. El diccionario de
Se hace necesario también hacer claridad en que la propaganda en un principio puede ser equiparada con la persuasión, pero entre ambos conceptos existen diferencias: la persuasión como fenómeno comunicativo es inherente al hombre y al poder, cualquier individuo apela a la persuasión para lograr convencer a sus hijos sobre algo, para convencer a su mujer, a sus hermanos, a su alumno, entre otros; pero por otra parte la propaganda solo cobra existencia en un medio social complejo, para que esta opere se necesita un conglomerado de personas enmarcadas en una cultura y un espacio geográfico determinado, como afirma Pizarroso “La propaganda es pues, propaganda política, civil, estatal, o contrapropaganda. Por otro lado, religión y política, organización religiosa y organización estatal, son inseparables en su origen y en buena parte de su desarrollo histórico.” (28)
Esto se puede evidenciar al hacer un recorrido histórico. En las épocas premodernas se ve que la propaganda política no tenía una incidencia tan grande como la tiene ahora. En
Ahora bien, frente a esta definición de propaganda surge la inquietud de saber cómo funciona dicho proceso comunicativo, es decir, identificar mediante qué elementos se logra persuadir al individuo o al colectivo para que crea en una idea particular. Principalmente se puede afirmar que la propaganda busca persuadir a los individuos tanto en el plano racional-lógico como en el sensorial-psicológico; La persuasión racional es mucho mas fuerte, ya que una vez convencida la razón de una verdad es difícil desnaturalizar dicha ideología, pero lograr una influencia de tipo racional es mas complicado que lograr un convencimiento que apele a los sentidos, que son fácilmente moldeables; cuando se persuade al corazón, a las emociones y al plano psicológico en general se logra un triunfo mayor, ya que este plano fácilmente se sobrepone al racional, pues el instinto y la pasión se manifiestan más enérgicamente que el intelecto.
Pizarroso es claro al exponer que la propaganda se desarrolla a través de una multiplicidad casi infinita de medios, pero que se pueden establecer en grupos, los cuales distingue como: 1) La palabra hablada, hace referencia a la oratoria, a la retórica, a los discursos hablados en general. 2) La imagen, se refiere a las estatuas, a las fotografías, a la pintura y a los símbolos en general. 3) Los espectáculos públicos donde se congrega la multitud, como el coliseo romano, la catedral, el teatro griego, etc. 4) La música en general: cantos guerreros, himnos, música clásica, popular, etc. 5). La acción, los hechos ejemplares, los gestos y las gestas.
La propaganda política contemporánea, a mi modo de ver, encuentra un desarrollo pleno en los medios de comunicación, los cuales se ubican como la herramienta más poderosa del Estado contemporáneo para conservar el monopolio del poder. Si el poder político no tiene acceso a los medios de comunicación no podrá ser poder, porque no tendrá incidencia en la opinión pública, de la cual se nutren todos los gobiernos y todas las relaciones humanas. Este escenario es preocupante porque la evolución de los medios de comunicación ha sido desigual con la evolución del ser humano. Ahora nos encontramos ante una opinión publica igual de frágil e inestable a la de hace cientos de años, pero con herramientas propagandísticas ilimitadas.
BIBLIOGRAFÍA
Pizarroso Quintero, Alejandro. Historia de la Propaganda, España. Eudema. 1993
lunes 28 de abril de 2008
Chiste Político
LA PREGUNTA FUE:
“Por favor, diga honestamente, qué opina de la escasez de alimentos en el resto del mundo”
Los resultados no habían podido ser mas desalentadores, la encuesta ha sido un total fracaso:
1. Los europeos, no entendieron que significaba “escasez”
2. Los africanos, en general no sabían que eran “alimentos”
3. Los argentinos, no entendieron que quería decir “por favor”
4. Los Norteamericanos, preguntaban que significaba “el resto del mundo”
5. Los cubanos, pedían que les explicaran que significaba “qué opina”
6. Y en el congreso de Colombia, hasta hoy se debate sobre que quiere decir “Honestamente”…
domingo 27 de abril de 2008
EL DISCURSO POLÍTICO
“Se podría partir de una afirmación del más elemental sentido común: la política está en todas partes. No existe palabra, gesto o acción que, en definitiva y aunque en muchos casos se empeñe en negarlo de manera explicita, no se proyecte políticamente, considerando lo político en un sentido amplio. En tanto posicionamiento valorativo de un individuo o grupo frente al conjunto de la comunidad que integra.” (Mangone, 1994. 15)
En lato sensu afirmar que cualquier tipo de discurso social, ya sea textual o paratextual, es un discurso político no resulta tan ambicioso, ya que cualquier discurso encierra toda una postura ideológica de la cual se nutre el mensaje, debido a esto cualquier acción, gesto, o palabra está cargada o condicionada por nociones personales acerca del poder y la política. Sin embargo frente a la pregunta de cuándo un discurso es político, resulta necesario hacer mayores precisiones, en otras palabras delimitar el objeto de estudio.
Necesariamente cuando se habla de política se está tratando el tema del poder; no se puede concebir la política sin tener en cuenta su finalidad persuasiva de hacer que alguien crea y actúe según el interés de otro. “El poder es energía; es fuerza; es capacidad de acción, de hacer, de obligar, de dirigir, de conducir, de influenciar, de plegar voluntades, de suscitar adhesiones, de inducir conductas, de obtener obediencia, de dominar, y tantas cosas mas” (Bidart. 1985. 30). El poder y la política pueden ser estudiados, en el campo de las comunicaciones, a partir de dos elecciones de base (según los diversos estudios que se han desarrollado sobre este tema), estas son:
La orientación funcionalista es aquella que considera como discurso político “a todo aquel enunciado o conjunto de enunciados producidos por las instituciones en las que la sociedad encierra en un momento determinado la función dominante de la política, desde un congreso partidario, hasta la confrontación de las campañas presidenciales de los diferentes partidos” (Mangone, 1994. 16). Este enfoque permite una identificación muy precisa y certera del discurso político, ya que lo enmarca en un plano limitado –discurso, institución-. Mangone critica el hecho de que este enfoque tienda a quedarse en lo coyuntural, ya que sus límites le impiden analizar la estructura de los fenómenos, “tales modelos –los propios de la orientación funcionalista-, suelen restringir los márgenes de análisis a un tipo particular de discurso político, lo que resulta un empobrecimiento cuando se intenta trabajar con esas mismas herramientas sobre otro más complejo o sobre aquellos en los que la dimensión política aparece mezclada o contaminada con otras formas de los discursos sociales” (16).
Por otra parte la segunda orientación se recuesta sobre una teoría de las ideologías lo que hace que se aleje de lo netamente discursivo. En este campo el discurso político “se convierte en una forma más, aunque privilegiada, donde emergen las ideologías sociales, y por lo tanto se subordina a la hora del análisis al concepto de formación discursiva.” (17). Esta mirada entonces parece “liquidar” toda iniciativa de contención o delimitación clasificatoria del objeto de estudio, pero por otra parte permite tener una visión de análisis mas profunda en la que se incluye la coyuntura, pero solo como un elemento que ayuda a entender la estructura del fenómeno, o “los núcleos duros” en palabras del autor, de la ideología.
Para algunos pensadores como Foucault, Gramsci y Habermas principalmente, el poder no es absolutamente hegemónico y articulado, sino que este se configura en las relaciones sociales de cada individuo; estos autores comprenden el discurso político como algo amplio, aplicaba a cada segmento de la sociedad. Sin embargo en el texto de Mangone, aunque se reconoce esta idea, se busca reducir el campo del discurso político, es decir que se pretenden establecer pautas a la hora de elegir un discurso como objeto de estudio, ya que desde aquella postura in lato sensu todo podría quedar incluido dentro del análisis del discurso. Para lograr esto el autor plantea lo siguiente:
“son los momentos de crisis (guerra, revolución, independencia nacional, formación del Estado, fundación de movimientos políticos, elecciones), es decir, aquellos momentos en los que el contenido más político del discurso (político o no) es poner en juego el poder” (Mangone. 1994. 27)
El objeto de estudio por lo tanto, en Mangone se reduce a aquellos discursos que están vinculados con la cuestión de la lucha directa o formal por el poder. Este tipo de discursos no es tan abstracto y es fácilmente identificable. El autor hace una lista de modelos genéricos fundamentales del discurso político, el los que se inscriben: el ensayo político, el panfleto, el manifiesto, y el afiche político, en todas sus connotaciones.
Para concluir es necesario hacer una salvedad; el autor no se enmarca en ninguno de los dos enfoques, sino que busca una relación entre ambos. Por una parte se delimita el objeto, tal cual lo hace el modelo funcional, pero por otra deja las puertas abiertas para que el análisis sea más profundo, por lo que circunscribe el discurso político dentro de la teoría de las ideologías “el discurso político se ubicaría en el nivel de la hegemonía y de la dominación ideológica, aspecto que constituye, en definitiva, los efectos sociales de la significación” (27).
Bibliografía
Mangone & Warley. El discurso político: del foro a la televisión. Buenos Aires, Argentina. Biblos. 1994.
Bidart, German. El Poder. Buenos Aires, Argentina. Ediar. 1985

jueves 17 de abril de 2008
TENDENCIAS Y PERSPECTIVAS SOBRE EL FUTURO DE LAS MIGRACIONES EN AMÉRICA LATINA
“El panorama migratorio ha cambiado en las últimas décadas, y continúa cambiando, porque el mundo actual, animado por la globalización, se encuentra en constante movimiento. Se estima que la cantidad de migrantes internacionales alcanza en todo el mundo los 175 millones, los que equivalían aproximadamente al 3% de la población mundial en el año 2000. Las cifras de migrantes se elevaron a más del doble entre 1960 y 2000. El 60% ellos reside en las regiones más desarrolladas, y el 40% en las menos desarrolladas. La mayoría vive en Europa (56 millones), Asia (50 millones) y América del Norte (41 millones). En el año 2000, aproximadamente 1 de cada 10 personas residentes en las zonas más desarrolladas era migrante. En contraste, esta proporción descendía a 1 sobre 70 personas en los países en desarrollo”.[1]
Generalmente se puede afirmar que las migraciónes pueden darse por dos motivos; ya sea por un motivo voluntario - emigrantes económicos -o involuntario – emigrantes perseguidos o amenazados-. Para el caso de Latinoamérica ambos tipos de migraciones coexisten y no se vislumbra en un futuro próximo un cambio estructural que permita afirmar que el flujo migratorio latinoamericano hacia Europa y Norte América vaya a disminuir. Por lo tanto la tendencia o percepción que se tiene de las migraciones continentales originarias en Latinoamérica es negativa. Para poder sustentar esta afirmación se hace necesario retomar la historia de las últimas décadas, la cual nos permitirá entender por qué hoy los países latinos se constituyen en una región de origen de movimientos migratorios hacia el norte y el centro, y poder vislumbrar a futuro una tendencia en este hecho.
Las décadas de
Estas décadas se caracterizaron por un incremento de las migraciones de tipo regional, en las cuales se generaba movilidad hacia países específicos caracterizados por un alto crecimiento económico, tales como Brasil, México, Argentina y Chile. Pero a partir de la década de 1970 este panorama se verá modificado y las lógicas migratorias pasadas se invertirán. Esta inflexión obedece a diversos cambios en el continente: las crecientes crisis económicas, junto con la intensificación de conflictos políticos en gran parte del continente fueron motivo de que muchos de los inmigrantes europeos optaran por iniciar un éxodo hacia sus países de origen. “La crisis política y el advenimiento de regímenes represivos en el sur del continente tuvo como consecuencia que algunos países europeos abrieran sus puertas a refugiados políticos”. Al mismo tiempo comienza a extenderse el fenómeno del “retorno” de los descendientes de inmigrantes europeos de períodos anteriores, quienes pueden recuperar la ciudadanía de sus antepasados, una ventaja adicional importante para su integración en el viejo continente. “En los países del sur esto continúa teniendo influencia y también se ha manifestado —en los casos de Perú y Brasil— con los descendientes de japoneses que retornan a Japón.”[2]
Los dos motivos anteriormente expuestos –crisis económica y política- fueron y continúan siendo los principales detonantes de las migraciones por fuera de la región de miles de habitantes de Latinoamérica. Las crisis económicas de la primera mitad de los años setenta, propiciadas inicialmente por la crisis energética, fueron decisivas para que los conflictos sociales –desempleo, pobreza y marginalidad- se acentuaran. Los choques resultantes de la creciente brecha de inequidad fueron en muchos casos resueltos con medidas coactivas, donde el incremento de la represión y el control social fueron una constante. Recordemos que es a partir de esta época que se dan la mayor cantidad de regimenes autoritarios en la región. También se puede notar otra causante de migraciones hacia estas regiones, como lo son la existencia de familiares o amigos asentados desde décadas atrás en tales regiones, hecho que condiciona a muchos individuos para que emigren también.
Es por lo tanto a partir de la década de 1970 que se genera la inflexión en las migraciones latinoamericanas, se pasa de ser una región receptora a una region originaria. Las principales olas migratorias hacia Europa y EU se dan pues por motivos políticos (asilo político) y económicos (universalización de las aspiraciones.)
Para el inicio de los años ochenta, las principales regiones receptoras del éxodo Latinoamericano comenzaron a darse cuenta del problema que se estaba gestando como resultado de la tendencia migratoria. “La segunda mitad de los años ochenta fue el escenario del inicio de los procesos de pacificación en la región. Se cobró conciencia de que mientras subsistan los conflictos bélicos y la confrontación social en los niveles hasta entonces experimentados, se corría el riesgo de que los flujos de refugiados continuaran.”[3] De ahí que los esfuerzos de la comunidad internacional se orientaran a la búsqueda de la paz.
A lo largo de los años noventa el panorama de los emigrantes latinoamericanos no cambió en su lógica: éxodos hacia Europa y EU; lo que si cambio fue la cantidad de emigrantes, la cual ha disminuido notoriamente en relación con la década de los 70, pero que se mantiene en un alto nivel. Esta disminución se debe también al papel que han desempeñado los organismos internacionales como
La tendencia a futuro se presenta como algo persistente, Manuel Ángel Castillo se atreve a afirmar que “la inevitable asociación entre crisis políticas, económicas y sociales, e intensidad de la emigración, hace pensar que el futuro será escenario de flujos migratorios persistentes.”[4] En la medida en que los países de origen sigan experimentando situaciones proclives para la inmigración, y los países más favorecidos de la región no cuenten con herramientas para conducir las olas migratorias hacia sus urbes, la migración latinoamericana seguirá dándose hacia fuera de la región. De igual manera Adela Pellegrino, afirma que “la persistencia de la desigualdad económica y de la disparidad demográfica entre los países centrales y los latinoamericanos durante las próximas décadas no permite pronosticar cambios significativos en las tendencias generales que, en materia de migración internacional, se han expresado en los últimos años”[5]
[1] Comunicado de
[2] “La migración internacional en América Latina y el Caribe: tendencias y perfiles de los migrantes” Documento de
[3] Tendencias recientes de la migración en América Latina. Manuel Ángel Castillo G. Ciudad de México. 1996. Página 91.
[4] Ídem. Página 94.
[5] Op cit. Adela Pellegrino. Página 30.










